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Mostrando las entradas etiquetadas como finitud

LA FINITUD

LA FINITUD - Carlos Ávila Pizzuto   Acumulas oro, poder y perdones Sometes el flujo bajo tu gran corona Indigna tú loca, sobornas a los dioses Vendes tu alma por ideas de eternidad El amor perece por el yugo de tu temblor Le llamas buscar a tu huir del gran final Empujas sin sonrisa la piedra que no avanza Pero igual, con todo ese tu esfuerzo El final te alcanza y sin tú permiso Y sin que lo aceptes, todo lo cambia Sabia es la que degusta entusiasmada Aquello que hay mientras lo hay Sabia es la loca que celebra extasiada Por el regalo de la luz que su vela consume La diosa ignora tus indignos sobornos y mira enternecida la danza de tu temporalidad Tu regalo, estrella fugaz, te ilumina y se va.

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE ¿Vale la vida el precio de vivir?

Mi casa en la muerte

   Mucho sufrimiento por buscar calma en la vida .    Mucho maltrato al otro para someterlo a mi muy legitimada búsqueda de tranquilidad.    Mucho vivir confundiendo la búsqueda de estabilidad con la búsqueda de paz ¡Oh confusión!     Este error mio de querer encontrar mi casa en la vida.     Del polvo vengo y al polvo regresaré.     ¿Cuántas veces me lo recordaron los curas el miércoles de ceniza ? ¡y lo olvidé!     El polvo es mi casa, hasta que al polvo vuelva soy un invitado en la vida, gozar esta visita es no estar tranquilo.    ¡Que absurdo!¡Que locura!¡Que sin sentido sentirse en casa y tranquilo estando fuera de casa!     La vida no tiene tranquilidad.    La vida  no es mi casa.    Mi casa esta en la muerte, en el polvo,  en la materia inerte.    Materia in...

DESDE LA ORILLA

   Desde la orilla escucho y veo como las palas y picos arrancan a la tierra su piel para dejar un hoyo donde yo pueda caber.     “Dios te salve María…” –Lloran las plañideras.     El hoyo crece y lágrimas corren por mi rostro. No hay escape, entraré ahí y los insectos empezarán a comerme y de mí ya no quedará nada más que polvo. ¡Que cosa más triste! No poder seguir viviendo.  Caeré ahí, caerán sobre mí algunas ofrendas, no creo poder gozarlas…     La procesión desde la capilla hasta el lugar que elegí para “el descanso eterno” pareció más larga de lo que fue ¿Sigo sin querer llegar? ¿Sigo queriendo negarme a ver mi fin aún ahora? No sé, pero no lucho. ¿Por qué habría de luchar? Siempre supe que el regalo de la  vida tiene fecha de caducidad.     No hay plazo que no se cumpla. El hoyo está terminado y voy a entrar desde la orilla hasta al fondo.     Estoy en el hoyo. E...