LA BELLA Por Carlos Ávila Pizzuto Hagamos un acercamiento a sus pies y escuchemos el repiquetear de sus tacones en el piso de mármol que constituye el pasillo de acceso al bar. Subamos la mirada poco a poco para poder ver la piel morena clara sin una sola evidencia de desarrollo capilar y sin ninguna imperfección aparente en sus tobillos, pantorrillas, rodillas y la mitad de sus muslos, áreas de piel totalmente expuestas al disfrute de nuestra mirada. Si seguimos y no creo que haya muchos que quieran dejar este recorrido, encontramos el delicado vaivén de la elegante tela que conforma la falda roja tipo evasé hecha con shantung de seda. Alrededor de la cintura, que ahora centra nuestra atención, encontramos que la falda se encuentra y se interna en una blusa marfil con una rosa estampada, el tallo de la misma arranca cerca de la cintura y como si quisiera llevarnos con los ojos sube hasta el pecho donde inicia el brote de la r...
Cuentos, reflexiones y demás