Carta de un Pobre Padre a su Pobre Hijo Por CARLO ÁVILA PIZZUTO Querido Hijo: Hace mucho tiempo que no te escribo ni te hablo y hoy mi corazón me obliga a hacerlo. Anoche vino a hablar con nosotros tu esposa, estaba desesperada y deseaba de nosotros, tus padres, comprensión de un sufrir que ella decía que tú ocasionas y tú no te esfuerzas por comprender. Hijo, me sentí profundamente avergonzado, pero no creas que me avergüenzo de ti. No hijo, de ti no sé sentir otra cosa que orgullo, te veo y mi corazón se llena amor y admiración. Mi vergüenza, en parte, viene precisamente de nunca haberte dicho lo mucho que te quiero y lo mucho que dí por sentado entre nosotros. Ella, entre llantos habló de cómo no compartes lo que te pasa en el día, que llegas serio del trabajo, malhumorado, estresado y quejándote con ella de las cosas que a tu entender una esposa debería hacer y cómo a tu entender una esposa debería de hacerlo;...
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