Papá: Hace años recibí una carta tuya donde lleno de sinceridad reconociste que me trataste pobremente por ser mujer. Reconociste, no falto de valentía que nunca supiste amarme porque no sabes cómo amar a las mujeres. De entrada, sentí algo de consuelo al saber que lo reconocías y luego me embargó una profunda rabia contra ti. Tú y mi mamá me trajeron a este mundo y era tu responsabilidad poder amarme, tenías que haber aprendido a amarme en vez de a insultarme, limitarme, golpearme y rechazarme. No quería ver tu carta ni de broma y me costaba mucho, mucho trabajo poder ver a los hombres con respeto porque me empecé a volver hábil para notar que esa incapacidad de amar es más común de lo que jamás había pensado. Me voy a atrever a contarte algo de mi historia: Una vez un hombre venía en una bicicleta detrás de mí y me gritó, yo voltee y lo vi masturbándose en la bicicleta, él quería que yo lo viera y fue una de las cosas ...
Cuentos, reflexiones y demás