Llevo a Mariana atada en la cajuela. Lástima que no haya sillitas como las de bebé para llevar atada a gente que no se controla por sí misma. Sería más fácil, sería más humanitario. No saben lo muy alegre que me encuentro de hallar alguien con un gran corazón para recibirla. La verdad, es que sí hay quien ha aceptado recibirla, pero no gratis, no de buen corazón. Quieren que se las deje, pero que les pague por cuidarla y bueno, lo he hecho algunas veces. Una vez hasta vinieron por ella en una camioneta y la llevaron a un centro y ya ahí me dicen que me va a costar lo que cuesta un carro que se quedé ahí veintiún días ¿De dónde iba a sacar yo esa cantidad? ¡Luego no me dejaban sacarla! ¡Menudo caos! En fin, conseguí una lana, la saqué y la lleve a otro lado donde no cobraban casi nada, pero la regresaron peor: golpeada, sucia, rota… Una vez fui a tomar una terapia, que porque era mi culpa que Mariana bebiera l...