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EL IR BIENSIENDO HUMANOS

     Me declaro humanista. 

     No está de moda ser humanista, se nos acusa de colocar al ser humano en una posición de divinidad y de independencia de la naturaleza que es peligrosa y arrogante. 

    Me declaro humanista porque amo una especie peligrosa y arrogante; peligrosa cuando se olvida que está hecha de naturaleza y arrogante cuando ignora su peligrosidad, cuando cree que su inteligencia es sobrenatural y cuando quiere acceder a la divinidad cuando aún no sabe ser puramente humanidad. 

    Hoy nuestra especie enfrenta una crisis, a decir de Yuval Noah Harari, la crisis nos coloca en camino de un desastre ambiental con enorme costo de vidas, un paraíso digital donde la humanidad alcance su inmortalidad a través de nuestra tecnología o, esto digo yo, ante la posibilidad de mirarnos y preguntarnos ¿Qué tal si antes de extinguirnos o volvernos dioses inmortales aprendemos a ir-bien-siendo-humanos? 

   Claro que sería hermoso lograr la inmortalidad.

    Pero y ¿Si antes de convertirnos en dioses logramos ser humanos que expresen la máxima belleza de su potencial? 

    ¿Cómo sería una humanidad digna de la apoteosis? 

   Yo imagino que antes de huir en un arca de Noe del desastre ambiental que estamos haciendo, aprendamos a hacer las paces entre desarrollo humano y medio ambiente. Imagino que antes, de darnos el grado de dioses aprendamos a hacernos una especie que coopera, que erradica la pobreza, que desaparece las brechas de bienestar, que supera su territorialidad, que erradica las guerras con armamento de destrucción masiva, que se entiende como una sola humanidad. Imagino que antes de crear una inteligencia artificial que nos supere, podamos hacernos cargo de tener una mente abierta, dispuesta y creativa. Imagino que antes de graduarnos a dioses o extinguirnos como una enfermedad que destruye al organismo que lo hospeda, podemos hacernos de un espíritu generoso, amoroso e incluyente. 

   Las empresas y los gobiernos hoy se pelean el derecho de inventar a la especie humana a su imagen y semejanza. Llaman "nueva normalidad" a un diseño de nuestra especie en el que el ciudadano común no está siendo considerado. Creo que urgen espacios de personas comunes para personas comunes para que se reflexiones, se filosofe, se converse y se tomen decisiones que nos dirijan no una "nueva normalidad" impuesta, sino a una especie humana de la que todas las personas se sientan orgullosas de pertenecer y que se gane el derecho de volver al ser humano sino en dioses, al menos, en una obra maestra de nuestra madre naturaleza o, si eres creyente, en un medio dispuesto para la realización del proyecto de Dios.  

  Para poner un grano de arena hemos creado BIENSIENDO, ojalá quieras reflexionar, conversar y filosofar con nosotros en la búsqueda de nuestra amada y nueva humanidad. 


  CARLOS AVILA PIZZUTO 



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