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El Mundo que Somos


El Mundo que Somos 

CARLOS ÁVILA PIZZUTO

    Fuimos echados en el mundo. Algunos entendimos que este mundo no era para nosotros y que cada cosa que de él tomáramos sería una deuda. Otros entendieron que el mundo era para ellos, que el mundo estaba en deuda con ellos y ello se lo cobran a lo chino. Otros ven el mundo como una amenaza o una tragedia.  Ninguno de nosotros tenemos la idea completa. El mundo es  nosotros, esto no es verdad sólo para unos, es lo que somos todos y también es lo que serán los que vengan después. Ser en el mundo es un andar duro, injusto y difícil, pero somos nosotros los que lo tenemos así. Y podemos hacer cosas por transformarlo.

    Una pequeña historia:

   Una dama, llamada Consuelo, que buscaba retirarse de un mundo hostil vivía sus últimos días sola en una casa sucia y llena de advertencias como: “Se ponchan llantas gratis”, “Soy Católica no acepto propaganda de otras religiones”,  “No allanar”,   “Reja electrificada”, entre otras. A lado de ella vivía una familia con un perro. El perro ladraba y la señora notó que su aislamiento total del mundo fracasaba, así que decidió lanzar unas salchichas envenenadas para matar al perro. Tuvo éxito, al fin y al cabo era sólo un perro, no hay nada de malo en matar un animal, se decía. La familia que tenía al perro estaba compuesta por la madre, una enfermera del seguro, el padre, un taxista y una hija de 12 años que pasaba horas solo acompañada por Linda, su perrita, que había sido su mejor amiga por tres años. La muerte de Linda rompió el corazón de la jovencita que se llamaba Laura. Laura entendió que la vida era injusta y aprendió a tomar justicia bajo su propia mano, no solo le hizo imposible la vida a Consuelo, sino también a sus padres, a sus maestros y luego se unió a una banda de secuestradores. Laura está en la cárcel, no culpo a Consuelo de lo que hizo Laura, Laura tomó sus propias decisiones, pero sí la culpo de haber contribuido a enfriar el corazón de esa joven, enfriar el propio corazón enfría el corazón del mundo. Muchas personas sufrieron en esta historia, desde Consuelo, sus vecinos, Laura y las familias que fueron víctimas de la banda de Laura. Pero Consuelo murió sin tomar responsabilidad alguna, ella solo mato un ruidosa animal que la molestaba.

      Somos en un planeta que es como una pequeña nave espacial, todos vamos en ella y cada acto que se hace en nuestra nave es un acto que nos hacemos a notros mismos y a todos. No hay violencia insignificante. No hay resultados satisfactorios en la violencia.

    Te invito a hacer un voto por no dañar a nadie ni a nada que sea amado por alguien. No es fácil hacerlo, pero no es sólo tu mundo, es el mundo que somos todos, cuando hagas algo no pienses sólo en ti, porque tu mundo es lo que somos todos.
#HablandoPaz

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